jueves, 26 de septiembre de 2013

Ken Rosewall: “El Maestro de Sydney"


Constato  que mi admirado David Ferrer dice que Federer y Nadal son los dos mejores tenistas de la Historia. Probablemente…Pero es muy difícil  comparar épocas, materiales, circunstancias, apoyos,  etc. etc. ¡Y formas de viajar! El mítico Bill Tilden, por ejemplo, tardaba días y más días de navegación para trasladarse a Australia. Y Fred Perry y los mosqueteros franceses. E incluso el barón alemán Von Cramm, del que se habla poco pero que tiene una larga historia, muy interesante.
                En número total de grandes torneos ganados,  cabe poca duda. Rafa y Roger están en la cumbre. Aunque insisto que en esto, al margen de su indudable clase y categoría, las facilidades de que gozan  hoy en día, también han  tenido su influencia. Y con ellos, es obligado citar a Pete Sampras, Jhon Mc Enroe, Jimmy Connors y yo diría que en el peldaño más alto, Bjorn Borg y el incomparable Rod Laver, el único capaz de componer el Gran Slam –como debe ser, en un solo año- en calidad de “amateur” primero y muchos años después, en el tenis Open.
                ¿Y cómo olvidarse del tenis ,hecho arte, de Manolo Santana e Ilie Nastase sin descuidar el justísimo reinado, sobre tierra batida, que en su momento disfrutaron  Manuel Orantes y Guillermo Vilas?.  ¿Y la ortodoxia de Andrés Gimeno, cuyo repertorio de golpes era una enciclopedia viva del tenis?
                ¡Ah…! ¿Qué les gustan los dobles?. Bueno, pues, séame permitida lo que algunos jóvenes de hoy pueden interpretar como una especie de “boutade”. En igualdad de condiciones, Bob Hewitt y Fred MCMillan, probablemente,  darían cuenta de los poderosísimos hermanos Bryan de hoy en día, en poco más de un santiamén.
                Pero yo siempre he pensado, desde que le vi jugar –y entrenar a España, en Australia- que la Historia no es justa con Ken Rosewall, calificado como “el pequeño maestro de Sydney”(nació en la capital de Nueva Gales del Sur, en 1934) poseedor, probablemente, del mejor revés de la historia del tenis.  Tan perfecto que deslumbraba a todos los observadores, jugadores, competidores, entrenadores y espectadores.
                Sin embargo, a revés tan perfecto no le acompañaba un servicio a modo. Sacaba con poca potencia y aunque la colocación era buena, no bastaba para ganar en Wimbledon, su asignatura pendiente. Handicap  tan evidente que ya su primer entrenador, su propio padre, le hizo variar este golpe  y pasarlo a su mano derecha. Ken era zurdo de naturaleza. Bueno…Un poco lo de Rafa Nadal que es diestro y resulta demoledor con su mano y brazo izquierdos.
                Rosewall no ha sido un prodigio atlético a pesar de que también le han  apodado “músculos”. Pero 1’70 m y 63 kilos, no daban para más.  Y por esta razón Ken no ganó nunca en Wimbledon, su asignatura pendiente. En 1954, le eliminó el checo Drobny. En 1956, su inseparable amigo Hoad.Y en 1970, otro compatriota, el joven de 23 años, John Newcombe.
                Debo decir que fue el “eterno capitán”, Jaime Bartrolí quien me transmitió “el veneno” Rosewall y me “obligaba” a ir a ver cuántos  partidos podíamos, tanto en su época profesional como ya en la “nueva era Open”. En diciembre de 1965 cuando España fue a jugar por vez primera la final de Copa Davis en  Sydne y,  Ken  habló con Bartrolí y se ofreció para asesorar, junto a nuestro entrenador y su amigo, Hoad, a Santana, Arilla, Gisbert y Couder sobre los “secretos” de la hierba, superficie,  si no desconocida, si que extraña para los nuestros. Algo hubo de enfado, hay que reconocerlo,  por parte de Rosewall , dado que el capitán australiano, el “brujo” Hopman, no le había pedido que les ayudara en aquella final, que jugaron, recordémoslo, Laver,  Stolle,  Newcombe y Roche.

Insisto en que el revés de Rosewall,  especialmente en el resto y en el “passing” a lo largo de las líneas, era de una pureza sin igual. Aprovechaba y reciclaba con ello el juego y la fuerza  del adversario. Su fuerza era también una concentración máxima en todo momento y en cada golpe. Nada ni nadie le apartaba de ello y esa calma le permitía colocar las bolas directas con una perfección absoluta.
                La carrera de “Músculos” ha sido larga y densa, si bien, probablemente, alcanzó la plenitud desde 1957 hasta 1967. Es decir, inmediatamente después de su carrera como profesional y en los comienzos de la autorización a los “pros” para participar en los grandes torneos, de manera especial en los “Grand Slam”. Fue así como pudo ganar el primer Roland Garros “open” en 1968, 16 años después de su primer éxito en ese escenario parisino, cuando consiguió  el doble junior junto  a Lewis Hoad. En Melbourne, también transcurrieron 19 años entre dos títulos y 14 años, en Forest Hills (hoy, Open USA  en Flushing). Y en su soñado Wimbledon, todavía fue finalista en 1974 –le ganó el joven Connors- es decir, 18 años más tarde  de perder su primera final.
                En las filas  profesionales, a las que se sumó en 1956, fue campeón del mundo en 1960 y 1965. ¿Palmarés?...¡Qué maravilla!. Número uno mundial en 1970, y número 2, los años 1953, 1955 y 1956. Ganó las Copa Davis –con Australia, naturalmente- los mismos años 53,55 y 56. En Roland Garros, campeón individual en 1953 y 1968 y finalista en 1969. Ganó el doble en 1953 (con Hoad) y en 1968 (con Stolle). En Forest Hills, campeón en 1956 y 1970 y finalista en 1955 y 1974. Campeón del doble en  1956, junto a Lewis Hoad. Y en Australia, ganó en 1953, 1955,1971 y 1972 y fue finalista en 1956. Y en cuanto al título de dobles  lo ganó en 1953 y 1956 (con Hoad) y en 1972 (formando pareja con Davidson).
                 Confio en haber podido transmitir un poco de la magia del “pequeño” maestro de Sydney. Un ¡GRANDE! DE TODOS LOS TIEMPOS.

                Si les parece, dentro de unos días podemos recordar a otro campeón  que asímismo merece, creo, una evocación especial. También nació en Sydney. También  el año 1934. Y muchos le conocieron como “el tornado rubio”. ¿No caen?...Si, si, Lew Hoad.


miércoles, 10 de julio de 2013

Compro,Vendo,Cambio...

Ha llegado ese momento del año en que  hay que fomentar y perseguir “la serpientes de verano”.  Los medios informativos, a lo largo del año especulan  acerca de a  quien  o  a quienes fichar. A  quien o a quienes dar de baja. Como a lo largo de la temporada aparecen “todos” los nombres,  luego resulta muy fácil aquello de “nosotros ya lo dijimos”.
                Pero la especulación es un lujo. Mientras que la acción es una necesidad. Y en el caso del Barça esta acción ya ha comenzado con la baja de Villa. Opiniones para todos los gustos. Son muchos los que piensan que “se ha regalado”. Y parte de razón tienen si recordamos todo lo ocurrido desde la marcha de Luisito Suárez. Salvo muy contadas ocasiones,  se ha vendido mal. Y  se ha comprado carísimo, excepción hecha de aquellos por los que se ha pagado una millonada pero que han dado un rendimiento extraordinario. En el otro lado de la balanza los que han costado millones y que ni siquiera han llegado a vestir la camiseta azulgrana. Que de estos hay más de uno…
La baja de Villa ha sido un acuerdo consensuado. Tito le iba a dar pocos minutos. Y el “Guaje” aspira –con razón- a jugar el Mundial de Brasil-14. Nadie puede olvidar que es el máximo goleador histórico de la Roja. Vender por menos de 2 millones con la posibilidad de llegar casi a 5 si se cumple algún requisito, parece, ciertamente, un regalo. Pero si se añaden los 11 millones de ficha que el Barça se ahorra, la operación, aun  siendo barata, ya suena  menos ridícula. Tito queda tranquilo y Villa va poder optar a su máximo deseo de futuro. Creo que todos pueden estar contentos. Incluido el Atlético que se lleva a precio de ganga un gran goleador, un profesional íntegro y un buen tipo. Por eso me suena mal cuando me cuentan que Villa ha dicho que en el Barça no “le han sabido valorar”. El club azulgrana pagó 40 millones para traerlo. Y ese club no es un entrenador, ni un secretario técnico, ni siquiera un presidente. Ese club lo componen miles y miles de socios y simpatizantes que en el Camp Nou han coreado su nombre desde lo más íntimo de su corazón.
                Pero sigue la cantinela mayor del reino: el central. Vilanova quiere a Thiago Silva. No un central: Thiago Silva .Día sí y día también aparecen nuevos nombres y se repiten la mayoría. Por eso me permito opinar desde la humildad: Silva, si., Un sucedáneo, no. Y Thiago es muy caro. El PSG no vende. Los de Qatar – a pesar del buen rollo con el Barça y Rosell- menos. La familia”real” de Qatar es muy numerosa. Y cada uno va a lo suyo por muy hermanos y primos que sean. Porque “primos”, entre comillas, no.
                De manera que yo creo que sí a Thiago Silva y no a Agger, ni Marquinhos, ni Iñigo ni mucho menos Rami. Y un NO rotundo a David Luiz que sube, ataca, golea…pero que retrocede a  trompicones, le falta visión periférica, cubre la zona con desajustes  y, eso sí, en el uno-uno a balón parado marca bien por alto.
                Coincido con Gerard Piqué: la solución, en casa. Puyol ya está prácticamente recuperado. La solución del “Jefecito” no ha sido mala. Adriano vale para una urgencia necesaria. E incluso Busquets, en un “descosido” imprevisto durante un partido. Y, eso sí, sobre todo confianza y minutos a Bartra. Es de casa. Ansía triunfar. Sus compañeros en la defensa hablan bien de él. Y no es justo tenerlo tanto tiempo en el banco y llevarlo a una “muerte cierta” cuando llega el Bayern, el equipo europeo más completo del momento. Y a pesar de ese “marrón” Bartra fue de los pocos que se salvaron. O puede que el único.
                En esta  coyuntura siempre me acuerdo de uno de mis maestros, al que conocí ya de mayor pero que me enseñó muchísimo: Pepe Samitier. El “mago” siempre dijo que “en la defensa, todos de casa. Las figuras de fuera, los caros, delante”. Frase que se agenció Helenio Herrera pero que no es suya. H.H era muy listo.
                Procuremos que Thiago Alcántara se quede. Es”artista”, tiene gol…pero le sigue sobrando algún “arabesco”. En todo caso va para titular indiscutible en una o dos temporadas. ¡Ojo…! No para suplir a Xavi, que el de Terrassa no tiene sustituto. No hay otro igual, en el mundo.  Para mí lo más parecido a Xavi…acaba de irse al Athletic: Beñat.
                Y visto su final de temporada démosle una última oportunidad a Alexis. A Tito le encanta que tipos como el chileno y Pedro, se sacrifiquen reculando y defendiendo sin descanso.
                Para  terminar,  ”mi locura”. Ya sé  que tendré muy pocos adeptos pero si hay que hacer caja, ahí está  Dani Alves por el que más de un o pagaría un buen dinerito. Uno de los pocos prescindibles por los que se generaría  un traspaso rentable. Y el recambio ya está aquí: Montoya. Si no es imprescindible, Dani ya está bien donde está, agradeciéndole, además, su amplia influencia en la llegada de Neymar e incluso en una hipotética y quimérica “operación Silva”. En la adaptación de uno y supuestamente de los dos, Alves va a tener mucho que ver.
                Y la último “locura”. Yo apuesto más por el “plan B”. Y para ello, me gustaría Rooney. Si, ya se…Un Imposible. Un sueño. Pero en partidos atascados, podríamos dispensar  a  Piqué y Puyi  de que subieran a partirse la cara en un córner.

                Así, pues, compro, vendo, cambio.  Pero ¡ya! .  Zubi, muévete. La labor de los directores técnicos ha avanzado tanto como la  investigación de las enfermedades: por eso cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano.


lunes, 10 de junio de 2013

Nadal,el más,más,mas

Final Roland Garros 2013. Foto: Getty Images
David Ferrer, el otro ejemplo

Reconozco, una vez más, que lo encuentro a faltar. Que me falta una primavera con Roland Garros. Por cierto, llega el Tour y, por ahí, todavía resisto.
Pero a finales de mayo y principios de junio, montarme cada mañana, durante dos semanas, en la línea 10 del metro de París (Gare d’ Austerlitz-Boulogne, “estation” Porte d’Auteuil) ha formado parte de mi vida durante muchísimos años. Ahora debo conformarme con verlo por televisión…  y sufrir algunos comentarios, cuya génesis no comprendo, vengan de un glosador, de un ex -tenista o de un presentador. En fin…Los tiempos cambian y hay que apechugar.
Siempre preferí  el  metro y caminar quinientos metros desde la Porte d’Auteuil, que montarme en el bus número 22 (Opéra-Porte de Saint-Cloude), utilizar las “navettes” gratuitas de Avis o solicitar los servicios de radio-taxis G7 hasta o desde la Porte Suzanne-Lenglen Nord. Todo más complicado que el metro.
Desde que en 1987 la Federación Francesa de Tenis puso en funcionamiento el servicio telemático, no solo para la prensa, si que también, en cierta manera, para la utilización pública, se acabaron los teléfonos –ahora son tan solo un complemento- los papeles, el  télex, etc.etc. Hoy, en la sala de prensa, te parece que estás en la redacción de tu periódico. Lo tienes todo a tu alcance incluida la edición. ¡Y no digamos  cuando tenías que solicitar, con mucha antelación, la comunicación telefónica y te carcomía las entrañas la demora!
                En fin, ha ganado Nadal y esto es lo que importa. Estaba David Ferrer –el entrañable “Ferru”- en la final y esto importa tanto como la indiscutible y merecida victoria de ese mallorquín que acaba de cumplir 27 años y de batir todas las marcas en ese su reino terrenal Desde aquí le felicito. A él y a toda su familia que han sido capaces de inculcarle  los valores necesarios para ser ejemplo de deportista y de persona.
                Porque el deporte es- o debe ser- además urbanidad y de buena educación,  ejemplo para promover y agradecer el arte y sus autores. Así, recuerdo someramente que entre los creadores  del espectacular “affiche”  que distingue a cada edición del torneo, se encuentran firmas ilustres de artistas españoles como Eduardo Arroyo –creo que en 1981- el “baturrico” de Huesca, Antonio Saura y el mismísimo Joan Miró.
                Pero vayamos a lo que importa este domingo de junio. Nadal ha ganado su octavo Roland Garros superando en la final a David Ferrer, con más facilidad en el marcador que en la pista:6-3,6-2,6-3.  El alicantino peleó como es habitual en él hasta la última bola. Luchó hasta la extenuación. Pero la historia se repite como ya saben – y bien- los asiduos al Godó barcelonés. Ferrer es –me atrevo a afirmarlo- el mejor jugador sobre tierra batida en estos momentos…si no existiera Rafa. Me gustaría que la vida la diera una nueva oportunidad en  ese mismo escenario y no como el destino hizo con otro español que fue, durante años, el número uno sobre tierra, aunque  no se coronó nunca en Paris: Manuel Orantes. Pero ni su sino ni el nefasto comportamiento del público en una final contra Borg, (la primera de  aquel jovencito sueco, 1974) lo permitieron. Algo tan injusto como que aquel mago llegado desde Rumania, Ilie Nastase, no ganara más que una edición (1973) aunque, eso sí, lo hizo sin ceder un solo “set” a lo largo de todo el torneo.

José Luís Clerc
                Entre actualidad y breves pinceladas de historia y visto lo visto, me permitiría aconsejarle a David Ferrer que en otro enfrentamiento con Rafa…no sea él. ¿Qué quiero decir con esto?.  Desafiar  a Nadal, en tierra, a base de “rallyes” y golpes de potencia inusitada y continuada es algo muy parecido a  un suicidio. El propio David lo dijo al final: “él es más fuerte”. Lo que sirve, pues, para enfrentarte a todos los demás no vale cuando estás ante Nadal. ¿Buscamos alguna sutileza?…Por ejemplo, ante el paralelo de Rafa, a la derecha de la pista, ya sea  de “drive” o de revés, en lugar de esperar el tiro profundo y devolverlo de bote-corrido, con fuerza y liftando a dos manos quizá valdría la pena avanzar un par de metros y golpear  con la derecha, en diagonal, a media pista y hacia  el otro límite lateral. Este “drive” abierto, “apuntando” a la intersección exterior del cuadro de recepción –lado ventajas- es un golpe que David ejecuta a la perfección. Y en este partido ha sumado, con él, puntos espectaculares. Yo le mostraría videos del argentino José Luis “Batata”Clerc –“eterno” adversario de Guillermo Vilas, el marplatense adalid del tenis en aquel país sudamericano-que en los años setenta y comienzos de los ochenta, llegó a ejemplarizar este golpeo.
En las devoluciones, de bote pronto y con el revés, quizá sería preferible colocar la cara de la raqueta hacia arriba y devolver un  golpe más bien defensivo, para seguir jugando, antes que pegarlo duro, a dos manos y con efecto superior, después de un bote muy bajo, porque son muchas las veces que no supera la cinta. Si…Ya sé que Rod Laver me dijo que en un “match-ball”, a favor o en contra, te la debes jugar. “Morir matando”. Pero, a veces, quizá vale la pena mostrarte moderadamente conservador.
                Son pequeños apuntes que probablemente no se leerán en otra crónicas, por razones obvias. Yo no quiero enseñarle nada a David. ¿Quién soy yo para enseñar nada a nadie? Pero los años, lo que llevo visto, lo que llevo oído, lo que he aprendido, lo que me han demostrado… Todo esto, quizá es lo que me lleva a la osadía de escribir lo que he escrito. No quiere ser una lección. ¡Por Dios! Ni siquiera un consejo…Solo algo que, en momentos así, rescato de los más profundo de mi memoria, recordando a Laver, Rosewall, Hoad, Santana, Orantes, Gimeno, Arilla, Gisbert, Newcombe, Ashe, Vilas…y  Nastase, claro.
                Perdona, David, por este atrevimiento. O puede que insolencia… En todo caso, tómatelo  por la vertiente aristotélica,  de podría ser una insolencia que pretende ser educada.
                Y tú, Rafael Nadal, sigue ahí. Eres el más grande. Y saliendo como has salido de esos siete meses de malos sueños, de lesión y de incertidumbre, piensa que ya has superado los fatídicos 26 años que un tal Borg –en su tiempo también el más grande- dejó como “edad maldita”.