jueves, 16 de febrero de 2012

¿PORQUE LE LLAMAN RUEDA DE PRENSA SI ES UN BODRIO?


 Arantxa Sánchez Vicario presentó un libro del que se declara autora y que ya había despertado una expectación inusitada tan solo con el anuncio de su publicación. El tema malsano derivado de la ruptura absoluta de relaciones entre la tenista y su familia –padres y hermanos- reunió en la “Casa del Llibre “de Barcelona a ciento cincuenta periodistas  identificados y fuera, en la calle, muchas otras personas  interesadas en el tema y en ver a la campeona de cerca, al entrar y salir del lugar escogido para esa presentación oficial.
En principio se nos había vendido como una rueda de prensa en la que podían formularse preguntas al personaje, como es natural. Pero ya desde la tarde anterior se supo que no se admitirían esas preguntas y todo se  resumiría en la lectura de un comunicado por  parte de la propia   interesada.  Aunque a la hora de la verdad una representante de la Editorial que ha publicado la obra desgranó un insulso cuestionario inquiriendo detalles absolutamente innecesarios, cuya respuesta era muy conocida por la escasa docena de periodistas especializados que allí nos encontrábamos. Los otros, representantes de esa prensa que llaman del corazón –con o sin rigor, no lo sé- podían suponer la obviedad   de las respuestas. En todo caso una pantomima que no le importaba a nadie porque lo que, prensa y público desean  es que se aclaren conceptos acerca de esos millones de euros que Arantxa dice no saber donde están. Era momento para mostrar pruebas, evidencias, facturas, documentos, pagos,  recibos, etc. que dejaran bien aclarado que pasa con todo esto. Y así poder hacerse una idea de cómo han  actuado unos y otros. Que Arantxa dice que le han robado su juventud, que nunca ha sido dueña de sus actos y que su vida ha estado completamente fiscalizada por sus progenitores, en todos los sentidos, es algo que ya ha repetido hasta la saciedad.
                En fin…La llamada rueda de prensa fue una tomadura de pelo. Un guiso como aquella sopita mal aderezada que se daba a los pobres en las puertas de algunos conventos. Si Arantxa se queja de que han sido sus padres los que la han utilizado en su niñez, adolescencia  y juventud, acaba de caer en el mismo error: ha sido manipulada por unos asesores, que, mientras unos no saben, otros parece que tampoco quieren llevarla por el camino recto. Y entre los que no saben está la propia Editorial que en el dossier de prensa que nos entregaron al referirse a la autora – es decir, a Arantxa-aseguran que es “cuatro veces ganadora del Grand Slam” en categoría individual, lo que no es cierto. Tener el “Gran Slam” en tu carrera supone ganar los cuatro grandes torneos del mundo –Australia, París, Londres y Nueva York- en un mismo año. Un año natural. Arantxa ha ganado cuatro títulos de  los que componen  el “Grand Slam” :tres años  en Paris y uno en Nueva York. Pero no ha reunido el “Grand Slam”. Afirmar esto es prueba suficiente del desconocimiento de editores, asesores, amigos y amiguetes  de nuevo cuño.
                Arantxa dice – y dice bien- que admiraba a su hermano Emilio. Puedo asegurar que le idolatraba. Lo que en la actualidad aleja a una del otro, es harina de otro costal. Pero Arantxa dice –y dice mal- cuando afirma que Elvira Vázquez es la “primera persona que confió en mí”. Esto no es exacto.  Si Arantxa, como dice, es una persona agradecida, debe recordar que la primera persona que le ayudó en sus comienzos…fui yo. Y como ser humano, a uno también le agrada que se acuerden  y consideren lo que ha hecho en esta vida. No para que me paguen por ello. Es una simple cuestión de sentimiento.
                Yo era Director General de Publicidad y Relaciones Públicas de una multinacional, líder en el sector deportivo de la época: la marca “Ellesse”, un “made in Italy” que vestía de moda al deporte y al glamur de Hollywood. La hermana mayor de Arantxa, Marisa, jugaba –y jugaba bien- al tenis. Y mi empresa la patrocinaba y la vestía. Más adelante, a mi me nombraron Director General de Ellesse en España. Y Arantxa comenzaba a destacar, siendo una niña. Así que también comencé a vestirla, con lo difícil que ello era, puesto que nosotros no teníamos tallas pequeñas y  había que acortar falditas, pantaloncitos y recoger las camisetas con imperdibles y alfileres, por la espalda. ¡Una auténtica obra de arte! Cuando la niña comenzó a cobrar un dinerito además de recibir toda la ropa que necesitaba, ese dinero, lógicamente, iba a  parar a sus padres. Poco más tarde decidí hacer los trámites necesario para recuperar los Campeonatos Internacionales de España, Femeninos, que habían dejado de jugarse hacía ya algún tiempo. Ellesse los patrocinó y yo fui el primer Director. Como tal pude darle a Arantxa un “wild card” –invitación para los no iniciados-y que con ello pudiera jugar, dado que no tenía puntos WITA y no podía hacerlo. Como chica aplicada, voluntariosa y con futuro, se ganó esos primeros puntos en la cancha del Real Club de Tenis Barcelona y ya desde entonces fue admitida en torneos posteriores y comenzó la carrera profesional de la mejor tenista femenina que ha dado España.
                Elvira Vázquez, por entonces a la cabeza de “Pasta La Familia” vino a verme y esa firma se convirtió en la segunda marca patrocinadora del “Trofeo Ellesse”. Con el tiempo, Elvira se involucró muchísimo en el tenis, en torneos, federaciones –catalana y española- jugadoras, con especial dedicación a la familia Sánchez Vicario y de manera muy específica con Conchita Martínez. Tiene razón Arantxa cuando le agradece públicamente, a Elvira, su dedicación al tenis. Yo también quiero destacarlo y recordarlo porque es de justicia.
                El camino que a partir de aquel momento siguió Arantxa ya es público y notorio. A mi me llamaron desde la sede central de mi empresa, en Perugia (Italia)para proponerme que no renovara el contrato de Arantxa –que seguíamos pagando desde España- porque era decisión empresarial ampliar nuestra presencia  en los Estados Unidos y para ello habíamos llegado a un acuerdo con la marca Reebock. Y en la negociación entraba el ceder los derechos de patrocinio   de Arantxa que, a partir de entonces, pasó a percibir una remuneración mucho más elevada que se incrementó de inmediato con su primera victoria en Roland Garros.
                Y fue allí mismo, en París, donde hice algo más para proyectar la imagen de Arantxa en el mundo. Le presenté a Bud Collins, el número uno de la información de tenis en USA. Tenía intención de conocer a aquella niña que prometía tanto. Figura de la TV y del prestigioso periódico “Boston Globe”, Bud le hizo una entrevista en profundidad, en la vieja sala de prensa de Roland Garros, que estaba situada en la esquina izquierda del fondo de la pista central más cercano a la Porte d’ Autiell. A cada pregunta de Bud, Arantxa me consultaba la respuesta. Cuando llegó lo de “¿qué aficiones tienes?”, me miró:” ?Qué digo?”. Y aquí comenzó un diálogo más o menos así:
-¡Yo que sé… !Dile que te gusta el deporte.
-Eso…Me gusta el deporte.
-¿Y qué deporte?. En España es muy importante el “soccer”, ¿no?
                Nueva mirada inquisitoria de Arantxa.
-Dile que si .  Que te gusta el fútbol.
-.?Y tú equipo favorito?
                Dado que vivía en Barcelona pensé que debía contestarle que el FC Barcelona. En realidad Arantxa sabía poco de fútbol. Su padre creo que es del Atlético de Madrid. Collins siguió preguntando:
-¿Cuáles son sus colores?
                Nueva mirada de Arantxa y esta vez fui yo quien respondí.
-Azul y rojo. Grana…
                A la vuelta, en Barcelona, hablé con José Luis Nuñez, presidente del FC Barcelona y le dije que esa chiquilla, que ya era una figura en ciernes, le había contado a medio Estados Unidos que “era del Barça”. Y le sugerí “¿por qué no la invitas al palco, un día de partido?.
                Dicho y hecho. Y así nació una nueva culé.
                De manera que, resumiendo,  algo –creo que mucho- he tenido que ver en la vida y la progresión de la Arantxa tenista y renombre mundial. Por eso, me duele cuando en su libro dice que “al repesar todo lo que ha sido mi vida acuden a mi mente personas y situaciones que han marcado parte de mi trayectoria personal y las siento presentes y nítidas en mi recuerdo”,  no tenga una sola palabra  para quien, familia al margen –en aquellos momentos y obviando las vicisitudes actuales- fue, probablemente, el primero en creer en ella. Y en acompañarla durante varios años en su progresión.
                 Si, me duele, Arantxa. Yo también tengo mi corazoncito. Y llegada esta época de mi vida, cuando ya casi todo es pasado,  tan solo un recuerdo, un guiño, un beso…vale más que mil palabras.  Que todo un libro.


miércoles, 25 de enero de 2012

Que no se rompa la racha


Otro Barça-Madrid. Y van… Vamos a prescindir de lo sucedido en el marcador. Lo cierto es que los partidos entre estos dos equipos siempre han sido especiales. El ambiente, lo que les rodea, la lectura de la Historia, la rivalidad fuera y dentro del terreno de juego, la idiosincrasia de las aficiones, las relaciones con la Administración…Todo, todo les diferencia. Nada les une como no sea el común afán de superar al rival.
                               Algunos de estos partidos se recuerdan por hechos puntuales que pasan de boca en boca y se mantienen de generación en generación. Por ejemplo, aquel 0-5 del que hasta los más jovencitos rememoran los detalles ya que se los han repetido muy a menudo. Y saben que entre los goleadores estuvo Juan Carlos, el capitán que nos ha dejado hace muy poco. Por ejemplo, la primera vez que el Barça eliminó al rival en la Copa de Europa con aquel gol de Evaristo lanzándose en plancha ante el meta Vicente. Por ejemplo, el supuesto penalti de Rifé en aquel partido de Copa. Por ejemplo, a  los más veteranos todavía nos duele aquel 11-1 de Chamartín (1942-43) propiciado por un delegado gubernativo, el mismísimo responsable de la Policía Nacional y el propio árbitro Celestino Rodríguez, que se personaron, antes de dar comienzo  el encuentro, en el  vestuario del Barcelona con una sola consigna: “Cuidadito con lo que hacéis. Os conocemos a todos…” Por ejemplo, la  descarada prolongación  del  trencilla Ortiz de Mendíbil, en noviembre de 1966, permitiendo  que el Madrid marcara el gol de la victoria, prolongando el partido alrededor de 10 minutos. Por ejemplo el  lamentable espectáculo del Camp Nou con la primera visita de Figo, vestido de blanco y del que, el comportamiento del portugués al margen,  debemos arrepentirnos  todos. Que el arrepentimiento, si  te equivocas, es lo único  que te faculta para  reclamar justicia cuando te  ofenden  o te “atracan”.
                Pero ha habido otros partidos de los que apenas se habla y que propiciaron detalles a recordar. Hablemos de casa para sintonizar con el de esta semana. Partidos brillantes, de muchos goles y partidos en los que hubo un momento definitorio que los ha dejado marcados para  siempre. A mi se me aparece siempre la imagen de uno de ellos en el viejo y entrañable Les Corts en la temporada 1953-54. Arbitraba Juanito Gardeázabal  que pasó a la posteridad y se hizo famoso en el minuto 28 de aquel encuentro cuando expulsó a Ladislao Kubala. Oliva, el central blanco le estaba cosiendo a patadas. Tras una de esas faltas Kubala empleó la palma de su mano para apartarle con suavidad. Gardeázabal les expulsó a los dos y se ganó la notoriedad: fue el primero en expulsar al mito del barcelonismo, Ladislao Kubala. Pese a todo el Barça ganó aquel partido con un gol de Moreno, en el minuto 15.
                En la temporada 50-51, el Barça había ganado por 7-2, todavía más espectacular que el 0-5, el 2-6 o el 5-0 que se han mitificado, con dos goles del extremo Nicolau, otros dos de Marco Aurelio, uno de César –todavía el máximo goleador histórico del Barça, que Messi  ya tiene “a tiro de piedra”-uno de Basora y uno de Gonzalvo III. Por cierto, este último, el que me cedió su camiseta –zurcida y relavada, porque entonces nadie se cambiaba ni regalaba nada- la primera vez que fui a entrenar con el equipo juvenil cuando Samitier me propuso jugar con los chavales azulgrana. Mariá Gonzalvo que, en el transcurso de los años y hasta que nos dejó, se convirtió, además de mi ídolo, en uno de los mejores amigos  que he tenido, a pesar de la diferencia de edad entre ambos. Gran futbolista, extraordinaria   persona…y  algo que muy pocos saben, maestro pintor con la acuarela. Me regaló una marina, firmada por él, que guardo como oro en paño. Pero volviendo a aquel 7-2…Los goles blancos los marcaron Molowny (santo y seña del madridismo) y García. Por cierto que fue la primera vez que yo recuerdo que a un jugador madridista se le despidió en el  campo del Barça (Les Corts) con una cerrada y unánime ovación. Juanito Alonso se fue al vestuario en olor de multitud…y no por haber encajado 7 goles como diría un irónico o bromista…sino por haber evitado encajar el doble.
 Marco Aurelio y Nicolau fueron dos jugadores argentinos que llegaron al Barça procedentes de México, recomendados por los ex -jugadores residentes en aquel país, Martín Ventolrá y Pepe Iborra. Marco Aurelio no era el típico futbolista argentino de toque y pique. Era trabajador infatigable, con una técnica suficiente pero “sin pasarse”. Marco Aurelio di Paulo, procedía del León mexicano. Mateu Nicolau (raíces mallorquinas como indica su nombre) jugaba en el Atlante. Era zurdo y se convirtió en un extremo de clase y habilidad que hubo de superar un período  de adaptación en el que había sembrado dudas entre los aficionados. Curiosamente ambos marcaron para el Barça el mismo número de goles: 30 cada uno.  Nicolau, en 96 partidos y Marco Aurelio, en 70. Este último, además, ha inscrito, con letras de oro,  su nombre en la Historia del FC Barcelona ya que fue el autor del gol número 1000 que le marcó al Lleida el 22 de octubre de 1950.
                En la temporada 58-59, antes de aquel gol que dejaba en la cuneta europea al Real Madrid (1961) Evaristo ya le había tomado la medida al equipo blanco con un  “triplete”. Aquella temporada, además de los tres goles del carioca, Tejada marcó otro  para completar la victoria ante el  Madrid por 4-0.
                A los brasileños del Barça no se les ha dado demasiado mal el Real Madrid. Años más tarde (temporada 93-94), ya en pleno “dream  team”, otro brasileño de ensueño, Romario de Souza Faria, por quien todavía suspira la “torzida”, sumó también un “triple” que, con dos goles, uno de Koeman y otro de  Iván Iglesias, completó otro 5-0 para el recuerdo. ¡Y como le rompió la cintura a Rafa Alkorta…!. Por reciente y “televisivo”, este es un gol que también los más jóvenes  han visto reflejado repetidamente.
                Recuerdo otro partido, de la temporada 53-54, en la que marcó casi toda la delantera. Únicamente Justo Tejada evitó el “promedio” porque logró dos goles. César, Moreno y Manchón consiguieron uno cada uno y el Real se llevó aquel día otra “manita”. Di Stefano marcó el solitario gol blanco.
                El 10 de febrero de 1980 es otro día para el recuerdo, a pesar de que el Barcelona perdió, 0-2. Pero el inglés Laurie Cuningham, calificado, con razón, como la “perla negra”, hizo que todo el Camp Nou, de manera unánime, se pusiera en pie para aplaudir al extremo del Madrid, que llevó a cabo una exhibición esplendorosa. El famoso entrenador Ron Atkinson le calificó como “el mayor talento del fútbol británico, desde George Best”. Lástima de su triste final en un accidente automovilístico.
                Si observan que en este repaso a vuelapluma se repiten los nombres de los jugadores de las Cinco Copas, piensen que es comprensible. Todos tenemos nuestra época y la mía, como niño que tenía el privilegio de asistir a “las  clases” constantes de aquellos jugadores fuera de lo común,  auténticos maestros, fue aquella.
                Sin embargo y retrocediendo más todavía, guardo en mi subconsciente un partido de la temporada 1942-43 en que hubo un empate a 5 goles. Los nuestros los marcaron  el  mítico  Mariano Martín, un palentino-catalán, goleador infatigable, que logró dos. Otros dos los marcó  el extremo Valle. Y el otro fue obra del “maestro” José Escolá. A Escolá le caricaturizaba Valentín Castanys –otro maestro,  este del  humor y la ironía- en el semanario satírico “ONCE”, con toga y birrete, que reflejaban el fiel exponente de su magisterio sobre el terreno de juego.
Aquel día arbitró Fombona, uno de los colegiados que, con Mazagatos y Gojenuri, asustaban a la afición barcelonista de la época tan solo con la mención de su nombre. Empezaba la “cacería” que sigue hoy en día y que no parece tenga visos de cesar.
                En la época actual, ya lo saben: el renacer de un Barça brillante con Ronaldinho y aquel señor de la bufanda y su hijo, aplaudiendo en el Bernabéu. Y hoy en día, ese periodo que dirige y comanda Guardiola, con Xavi en el timón y Messi  de guía y faro, a la cabeza del mejor Barça de la Historia. Y el mejor, sin duda, del Universo fútbol.
                Todo muy lejos, mucho, de las cinco temporadas que yo hube de esperar, en el Campeonato de Liga, para ver la primera victoria  barcelonista sobre el Madrid, en casa (25 de marzo de 1945, con la implantación de la WM, entrenando Pepe Samitier). Y otras cinco temporadas más,  el 25 de septiembre de 1950, para disfrutar de la segunda, el 7-2 ya relatado.
                Los Barça-Madrid siempre han dado mucho de sí.  Y hasta la  irrupción victoriosa del Barça en el Bernabéu,  en estos últimos tiempos, venían a ser partidos de tinte casero, si exceptuamos  alguna sorpresa esporádica…y aquella década de los cuarenta…Que no se rompa la racha.


lunes, 2 de enero de 2012

España - Catalunya


La relación Catalunya-España es… la que es. Allá cada cual con sus creencias, sus opiniones…y sus recelos.  Cuando llegan estas fechas y juega las selecciones autonómicas el clásico partido anual, cada uno de nosotros le pone al acontecimiento, la  guinda de sus sensaciones, creencias o convicciones.
El eterno dilema de si las selecciones –hoy llamadas autonómicas, antes regionales-deberían ser o no ser autorizadas para competir oficialmente en torneos internacionales, suscita reacciones muy diversas y encontradas, la mayoría fruto de la aversión o, como mínimo, la prevención, de allá para aquí y de aquí para allá. En los medios, escritos, radiofónicos y televisivos –y ahora en las redes sociales- lee y oye, uno, de todo. Porque de todo hay en la Viña del Señor.
Son muchos los que opinan que España y Catalunya no deben –ni pueden - enfrentarse deportivamente, porque son una misma cosa. Para muchos, la sola idea de un España-Catalunya, en lo que sea, levanta ampollas. Y están los que discrepan, los que se acaloran…y los que insultan, estos últimos fruto de su ignorancia, la mayoría, y de  la mala educación, otros.
Habrá que recordarles, a todos ellos, que en fútbol –que es lo que más duele- España y Catalunya ya han jugado, frente a frente. Y más de una vez. En tiempos, supuestamente, mucho más difíciles y duros que los actuales. Que yo sepa, catalanes y españoles nos hemos enfrentado –insisto, futbolísticamente hablando- al máximo nivel, en cuatro ocasiones. La primera fue el 13 de marzo de 1924, en el antiguo campo barcelonista de Las Corts. ¿El resultado?.  Tremenda paliza. España ganó por 7-0. Y no pasó nada…Para ponernos en situación, digamos que el partido se jugó 7 meses más tarde de que se instaurara la Dictadura de Primo de Rivera. Supuestamente, pues, para este tipo de acontecimientos, una época dura.
En 1934 y durante la II República presidida por Aniceto Alcalá Zamora, también en Las Corts, volvió a ganar España, esta ver por  un más moderado  2-0. Dos partidos para Catalunya, pues…y cero goles a favor.
El 19 de octubre de 1947 y en plena dictadura del Caudillo Franco, se jugó en Sarriá…con  matices.  Y digo esto porque el partido se autorizó siempre que en el enunciado se leyera “Cataluña-Resto de España”.  Poco tiempo antes para jugar  como Catalunya contra el club italiano del Torino, se había armado una de buena. Así, pues, se instauró lo  del “Resto de España”. Y como decimos en catalán, “caminant es fa camí…” 
Este partido de 1947 ya pude verlo. Lo recuerdo vagamente. Y no quiero bucear en la Hemeroteca porque creo que tiene más valor aquello que se mantiene en la memoria. Era domingo y en la plaza Monumental toreaba, más o manos a la misma hora, el torero catalán Mario Cabré.  Con las manos bajas, probablemente,  una de las mejores verónicas de la Historia.  Mi padre dudó hasta última hora entre ir a los toros  o al fútbol. Apenas hacía un par de meses que había muerto Manolete, corneado por el toro  Islero en la plaza de Linares. Finalmente fuimos al fútbol.
Catalunya vestía camisa blanca. Y digo camisa con pleno conocimiento. Porque se trataba de una camisa abotonada, igual que las de vestir.  En el equipo de Catalunya (bueno, Cataluña, en la época) creo recordar que  el sistema defensivo lo formaron Velasco, Elías y Curta. El portero Velasco (Zambudio, era su primer apellido, que deportivamente nunca utilizó) había nacido en Murcia  pero,  hijo de la inmigración, hablaba con mucha mayor fluidez el catalán que el castellano. En la media creo que estaba Gonzalvo III (Mariano, en la época y con la transición Marià) y en el centro de la delantera  César Rodríguez. Un tándem espectacular, en el “top” de la Historia del FC Barcelona. César jugó un partido brillantísimo. Posteriormente apodado cariñosamente “el pelucas” por su prematura calvicie, había nacido en León. Así, pues, Velasco, César…Quedaba claro que Catalunya aceptaba, como catalán, “a todo aquel que vive y trabaja en Catalunya”. ¿Les suena?.  Sin doble sentido. No le den más vueltas. Me parece que también estaba Navarro I quien, luego, triunfador con el Real Madrid, hizo famoso el apodo de “el Fifo” porque representó al fútbol español junto a Ladislao Kubala, en la primera selección de la FIFA que se opuso a Inglaterra, en Londres
Por España jugaron un “tal” Zarra y “un tal” Arza (del Sevilla), la gracia andaluza en la cancha…pese a ser asturiano de nacimiento. Cosas… También estaba  Miguel Muñoz. A mí, Telmo Zarraonandia, cuando llegaba a Las Corts  con el Athletic, para jugar contra el Barça, me provocaba un temor  irreprimible. Y  por  Muñoz, al que conocí muchos años más tarde, en su calidad de entrenador del Real Madrid  y seleccionador  español, sentí  siempre una respetuosa admiración…aunque como culé algo se removiera dentro de mi cada vez que le recordaba,  como  capitán del Real Madrid, levantar aquellas primeras Copas de Europa. En su larga etapa como preparador del equipo capitalino don Miguel me invitó a entrenarme unos días con sus emblemáticas figuras…con Alfredo Di Stéfano en primerísimo plano. Ambos conocían cuales eran mis colores y, no obstante, me trataron de maravilla. Con lo que queda claro que el fútbol no debería  ir más allá de la elegancia y el señorío…aunque, hoy por hoy, Mourinho se empeñe en lo contrario.
Aquel  encuentro  de 1947 lo ganó Catalunya por 3-1. Ha sido la única vez que hemos ganado los catalanes. Porque en 1953 se jugó “otro resto de España” en el campo del Sants, en la calle Galileo de Barcelona,  con otra paliza: 6-0 favorable al “Resto”. Lamento no recordar nada de este partido porque no lo vi. Pero en las gradas estaba Alfredo Di Stefano, llegado poco antes a la Ciudad Condal para jugar con…el FC Barcelona. Ya saben, entonces Club de Fútbol, por “imperativo legal”. Lo que pasó más tarde, con el apodado  “Saeta Rubia”, ya es harina de otro costal.  Y, como saben todos, da para mucho más.  De manera que…”continuará”.
Como ven, queda claro que Catalunya y España se pueden enfrentar, en un campo de fútbol, incluso en épocas políticamente difíciles o convulsas, sin que se produzca ninguna situación patética  de imposible solución. Recuérdenlo, sobre todo, los radicales del nacionalismo rancio y centralista. Nada que temer. Solo deporte y “fair play”.  Amén.