miércoles, 31 de agosto de 2011

Las radios


 Si Miguel Ángel Valdivieso y los hermanos Fernández Abajo, José Luís y Juan Antonio pudieran ver lo que está  pasando con el fútbol español y las emisoras de radio, volverían a irse, sorprendidos e indignados, allá Arriba. Aquí lo vive otro maestro, José Félix Pons a quien supongo tan indignado e incrédulo como todos.

Resulta horripilante que la LFP  se doblegue ante las pretensiones de algún personajillo que se cree el rey del mambo y que va diciendo por ahí que el fútbol es suyo.  Las transmisiones radiofónicas le han dado mucho a ese fútbol. Mucho más de lo que han recibido. Han publicitado este deporte ayudando a que muchos se hicieran millonarios: jugando, unos; especulando y traficando presuntamente con canonjías y sisas más o menos confusas, otros.

He hablado con varios futbolistas. No están de acuerdo con la negativa de la LFP, pero callan públicamente por solidaridad con su Patronal.  Y el enojo, en la calle, es total. No hay respeto para las personas mayores, los niños o aquellos que están enfermos y que solo pueden seguir los partidos a través de las ondas. Son miles y miles. Millones. Las radios han llevado a sus domicilios, durante décadas, el día a día, el minuto a minuto del fútbol. Y el propio fútbol y los futbolistas han aprovechado esta cobertura radiofónica, para ganar, al promover una mayor difusión de este deporte, más y más dinero. Por eso, ahora, cuando algún advenedizo, ordena y manda el silencio radiofónico, obviando, entre otras muchas prerrogativas adquiridas, el sagrado derecho a la información, el público se rebela. Es un abuso desmedido que la Patronal quiera paliar  el tremendo déficit y las deudas horrorosas, propiciadas, más que nada por una mala gestión deportiva y administrativa de miembros a los que esa misma Patronal,  defiende. Patronal  que tiene, al frente, algún indigno representante que ha sido directo responsable, en un pasado muy reciente, de la ruina y asolamiento de diversos clubes. Y ahora, ese individuo y algún otro como él,  principales causantes del zarrapastroso estado de nuestro fútbol, quieren que lo arregle, como siempre, el pueblo llano, que en este país viene siendo el que acaba pagando cualquier calamidad causada, como es habitual, por unos pocos ignorantes y desvergonzados, capaces de transgredir, con total impunidad, cualquier límite de tolerancia.


Vamos, Sandro


Cumple, Sandro. Cumple…Lo prometido es deuda. ¡Ibas a arreglar tantas cosas…!. De momento no hay más que pegas. ¿Qué no se aumentaría las cuotas sociales? Pues vamos  a pagar en la Supercopa, para empezar. Luego llegará lo otro: Champions, etc. etc. ¿Qué hay crisis? ¿Qué crisis? Para ti y los tuyos, no existe esa palabra. Viajes, asesores y más asesores, un palco sin las promesas a los Patronos de la Fundaciò, pero con amigos y saludados de algún directivo y más etc. etc.

¡Ah! Y con los Boixos, más de los mismo. Laporta los puso en vereda pero solo en casa. En los viajes seguían y siguen teniendo localidades y campando por sus anchas. Con todos los presidentes y ahora, también con Rosell, como se vio – y sufrió- en Mónaco.¿Qué hay sorteo de entradas? No importa. Ellos siempre tienen las suficientes  para echar basura en el nombre del FC Barcelona. Ahora la UEFA amenaza con sancionar al club azulgrana por las bengalas que estos impresentables introdujeron en el estadio Louis II. En años anteriores, además, las lanzaron, encendidas, sobre la policía. Y luego va Rosell y destaca “el señorío y educado comportamiento de nuestros aficionados”. Bueno…La mayoría, si. Peñistas,  seguidores serios y cabales que hacen un esfuerzo para estar ahí…Pero ese puñado de Boixos lo estropean todo. Por eso, cuando Rosell dice lo que dice de la afición, debe matizar. Y confesar que hay por ahí unos gamberros que siguen igual que siempre, ensuciando el nombre del club. Debe erradicarlos, sin más. ¡Ya está bien!. Si vemos –y criticamos- la paja en el ojo ajeno, en justicia,  debemos hacer lo propio con la viga, en el propio.

Y lo de los cascos de los motoristas, el día del Villarreal, impresentable. Sin previo aviso, ¡la que se armó! . Rosell, actúa ya. Y en lugar de pagar a asesores que no sirven para nada, cambia una letra y…PEGA a los ineptos con los que te has rodeado.

Aun estás a tiempo de convertirte en el presidente que todos soñamos.



Esa guerra que engaña...destruye


Vaya mi enhorabuena para Mónica Planas, periodista del diario Mundo Deportivo, que en su sección habitual dedicada a la TV dice verdades como puños. Otros no se atreven. O no lo estiman políticamente correcto.

Mónica expone claramente lo que piensa del proceder de individuos como Pedrerol, Roncero, Siro López, Frederic Hermel, etc. Por cierto que yo no comprendo como un periódico serio y prestigioso como “L´Équipe francés, mantiene en calidad de corresponsal en España a un tipo como este Hermel, que emponzoña el verbo cada vez que se refiere al Barça, con su censurable y execrable verborrea. No creo que este deba ser su cometido. Antes al contrario, pienso que su labor debería centrarse en emitir juicios serios, honestos y equitativos. Decir las verdades, vengan de donde vinieren,  en lugar de coleccionar mentiras. En fin, doctores tiene la Iglesia…Por cierto –lo desconozco y por ello no lo afirmo, tan solo lo cito con todas las dudas y perplejidad que me dejan la incertidumbre-  alguien me comenta que este Hermel,  de la mano de Zidane, sacia su sed de malignidad en la fuente de Florentino. Verán… Si por casualidad alguno de sus amigos-caso de que los tenga- lee estas líneas, me atrevo a sugerirle que le recuerde que la recompensa del mentiroso es no ser creído…aunque alguna vez le dé por decir la verdad.

Bien cierto es que los hombres se cansan antes de dormir, cantar y bailar, que de hacer la guerra. Será por eso, que en otra tertulia madrileña, Marca TV y en sus columnas escritas en el diario del mismo nombre, otro personaje de idéntica laya que los citados, José Vicente Hernáez –a quien conocí de muy joven y no acierto a comprender la razón de cambio tan radical- arremete contra el Barça y los catalanes, con desprecio enfermizo. Pero a éste, lo que le duele, es aquello que canta Llach – “el meu país es tan petit…”-y que de vez en cuando recuerda Guardiola. Por cierto, un país tan pequeño  le abrió los brazos y le dio la mano para ayudarle a crecer –y mucho- a un familiar suyo de primerísimo línea: Antonio. Y a él mismo  le permitió escribir sus primeras líneas en aquel entrañable periódico deportivo llamado “Dicen…”